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El modelo del socialismo árabe
El mensaje económico de los dirigentes de la nueva república era la distribución de la riqueza. Hacia la década de los 60 del siglo XX la política nacionalista y parcialmente comunista del régimen se tradujo en nacionalizaciones y cierto nivel de corporativismo. La reforma agraria limitó las tierras que podían poseer los terratenientes y distribuyó el resto. Se confiscaron los bienes en manos de empresas extranjeras y fueron al Estado o a la burguesía local, que fue la gran beneficiada, hasta que en la década de los 60, se nacionalizaron también las propiedades a la élite egipcia por temor a su ascenso político y económico.
En 1956 el Banco Mundial rechazó la financiación de la presa de Asuán lo que provocó la confiscación del Canal de Suez por el gobierno para obtener del mismo recursos con los que convertir el Nilo en fuente de riqueza agrícola.
A finales de los 60 el 90% de la economía estaba en manos del Estado, que debió controlar precios, limitar las inversiones extranjeras y fijar salarios. Como contrapartida se incrementaron las ayudas sociales, los planes de atención sanitaria y la educación pública.
No obstante, el apoyo prestado por la URSS durante este periodo se fue diluyendo, así como otras inversiones extranjeras, y la nueva burguesía estatal tenía de facto el control de la economía, con altos niveles de corrupción. Ello unido a las sucesivas crisis por los enfrentamientos con Israel deterioraron el modelo económico.
Inicio de la liberalización económica
A la muerte de Nasser, Anwar el-Sadat, tras el fracaso de la guerra del Yom Kippur, se fijó como objetivo inmediato occidentalizar la economía e iniciar un proceso de liberalización. Esta iniciativa fue tímida, debido a que los egipcios estaban acostumbrados a obtener los productos básicos a precios asequibles y el proceso liberalizador generaba alzas excesivas de precios. En 1977 las protestas se generalizaron con ocasión de la subida espectacular del precio del trigo.
Proceso actual
Hosni Mubarak accedió al poder en 1981 con una economía que no terminaba de perfilar su modelo definitivo y un movimiento islámico muy fuerte que surgía como contestación a algunas medidas económicas. Pero optó por acentur la liberalización con el apoyo del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.
El nuevo modelo que se aplicó a partir de 1990 consistío en una contrareforma agraria, que primó a los propietarios sobre los arrendatarios, expropiando a estos las tierras, en ocasiones sin indemnizaciones; a la venta de empresas públicas tras depurar el número de trabajadores, incrementando las jubilaciones anticipadas y el desempleo y la apertura de las fronteras comerciales al exterior.
La economía de Egipto es una de las más dinámicas del Norte de África con un crecimiento sostenido en torno al 3,9% anual del PIB, situando la inflación controlada por debajo del 4,5%, y desde enero de 2005 se encuentra bajo la disciplina del Fondo Monetario Internacional. Las exportaciones han sido el motor del desarrollo, junto a los ingresos por el paso del Canal de Suez, el turismo y las divisas enviadas por los egipcios en el extranjero.
La libre fluctuación de la Libra egipcia hizo dsminuir las importaciones hasta en un 20%. Los problemas más graves se localizan en el nivel de paro que roza el 11% y el incremento sostenido de la población que vive por debajo del nivel de pobreza. Las ayudas recibidas por Estados Unidos y el resto de los países árabes con ocasión del apoyo explícito a la Guerra de Irak en forma de condonación de deuda, no han servido para que el dinamismo económico esté acorde con las expectativas creadas.
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